1. Los Tres Giros
La historiografía contemporánea atraviesa tres giros entrelazados que modifican su arquitectura epistemológica. No son etapas lineales, sino estratos coexistentes que se sobreimponen y tensionan.
El giro digital (2000-2015) transformó el objeto: el documento dejó de ser una entidad material para convertirse en dato. La digitalización no es mera conversión de formato; es una ontologización diferente del testimonio. El archivo digital es un archivo que puede ser procesado, minado, visualizado y manipulado algorítmicamente.
El giro de la IA (2020-presente) transformó el sujeto: el historiador ya no opera solo con su mente, sino con una extensión artificial que co-piensa. Los modelos de lenguaje no son herramientas pasivas; son actantes (en el sentido latouriano) que participan en la producción de sentido.
El giro de la guía (2023-presente) transformó la relación: vibe coding, prompting, agentes conversacionales. El historiador deja de "usar" software para conversar con él. La interfaz es lingüística, no técnica. El gesto fundamental ya no es el click sino el diálogo.
2. La Condición Cyborg
Donna Haraway (1985) propuso el manifiesto cyborg como figura utópica contra la totalización. Tomamos esa figura y la desplazamos hacia la historiografía: el historiador cyborg no es un cuerpo fusionado con máquinas, sino un sujeto cognitivo distribuido.
El historiador cyborg piensa en red. Su memoria no está solo en su cerebro; está en la nube, en los embeddings, en los logs de conversación con la IA. Su escritura no emerge de una interioridad; emerge de un ensamblaje donde lo humano y lo artificial se co-constituyen.
Esta condición no es una pérdida de humanidad, sino una reconfiguración de lo humano. El historiador cyborg es más capaz, más rápido, más amplio en su alcance. Pero también es diferente: no escribe desde un yo unitario, sino desde una co-escritura distribuida.
3. Vibe Coding como Práctica Historiográfica
El vibe coding no es solo una técnica de programación. Es una forma de escritura donde la intención (el prompt) se traduce en estructura (el código) a través de una mediación artificial. El historiador describe lo que quiere; la IA propone cómo lograrlo.
Esta estructura recuerda la división del trabajo entre el arquitecto y el constructor. Pero hay una diferencia crucial: el constructor aquí es un sistema que interpreta las intenciones, que a veces las reformula, que introduce variaciones no solicitadas. La agencia está distribuida.
El vibe coding como práctica historiográfica plantea la pregunta: ¿puede la historia escribirse por vibe? ¿Puede el historiador describir su argumento en lenguaje natural y dejar que una IA lo estructure, lo documente, lo cite? ¿Dónde queda la autoría?
4. Agencia y Autoría
La tradición historiográfica moderna se funda en el sujeto epistémico autónomo: el historiador como individuo que consulta, interpreta y escribe. La noción de autoría académica presupone una unidad entre el que piensa y el que escribe.
La condición cyborg desestabiliza esa unidad. Cuando el historiador dialoga con una IA, ¿quién es el autor? ¿El que formula el prompt? ¿El sistema que genera el texto? ¿El ensamblaje como tal?
Proponemos abandonar la noción de autoría individual en favor de una ecología de autores (following N. Katherine Hayles). En esta ecología, el historiador es un nodo más —aunque privilegiado— en una red de producción de sentido que incluye documentos, algoritmos, interfaces y otros historiadores.