El post parte de una intuición práctica: las historias tienen “side quests” viables pero abandonadas por el cálculo de tiempo/costo y por fricciones técnicas. La propuesta es que la nueva generación de agentes y modelos razonadores reduce drásticamente esos cuellos de botella.
Metodológicamente, la clave es la iteración: el código emerge de conversación, se depura por ciclos y se reencuadra hasta que sirve a la pregunta histórica. En tu biblioteca, esto permite justificar el rol del cyborg no como reemplazo, sino como orquestación de proceso y como liberación de energía interpretativa.
Proyecto 2: refuerza el cyborg como artesanía de procesos: objetivo → conversación → criterio.